Confusión fatal II

El misterio de Villaclaveles

Llegué al pueblo de Villaclaveles donde resido actualmente. No había ni una sola luz encendida, ni en las casas ni en la calle. Una niebla espesa no dejaba ver a diez metros de distancia. Conducía lentamente por miedo a chocar. Nunca había visto el pueblo tan silencioso. No era normal, era la misma hora a la que suelo llegar todos los días. Hoy, sin embargo, parecía que todo el mundo hubiera abandonado el pueblo y cerrado las luces antes de marchar. Cómo era posible? Estaba soñando? Recordé películas y libros que recrean situaciones similares de desolación absoluta: La amenaza de Andrómeda La Carretera, donde microbios o nubes tóxicas liquidan a toda una población Qué explicación puede tener que esto también suceda en el pueblo donde vivo? Se habrán escondido los 10.000 habitantes para gastarme una broma? No lo creo, a juzgar por mi popularidad Estarán todos viendo el futbol? Se verían luces en las ventanas.
Ni un solo coche circulando. Ni una sola luz, ni en semáforos ni en farolas. Nadie en la calle, ni vivo ni muerto. Empecé a sentir miedo. No sabía qué hacer, no me atrevía a aparcar el coche y dirigirme a mi casa, no sabía que podía encontrarme. Pensé que era muy afortunado por no tener familia, ahora estaría aterrorizado preocupado por ellos. Procedo de otra región del país y solo llevo un año viviendo aquí, por lo que tampoco tengo muchos amigos en el pueblo. Me suelo relacionar poco pero dispongo de los teléfonos de algunos vecinos. Use el móvil para llamarles pero no hallé ninguna respuesta. Cada vez estaba más asustado. No me atreví a bajar del coche, di media vuelta y cogí de nuevo la carretera local hasta la autopista para regresar de nuevo a la capital, donde trabajo. Allí todo era como siempre, no parecía que pasara nada anormal. Entre en un cibercafé y busqué alguna noticia en internet que me ayudara a desvelar el misterio. Nada de nada. No parecía que nadie fuera consciente de que algo extraño sucedía en Villaclaveles. Salí del ciber y caminé hasta la comisaría más cercana. Le expliqué lo que había visto al policía que me atendió. Me rogó que le esperara unos minutos. Se dirigió a la habitación contigua y puede escuchar cómo le susurraba a alguien Aquí hay un señor de Villaclaveles . No pude oír la respuesta de su interlocutor. El policía volvió conmigo. Me pidió que le acompañara. Le seguí por un pasillo estrecho y me hizo entrar en una habitación pequeña y sin ventilación. Solo había un pequeño fluorescente fijado en el techo. Cuando me quise dar cuenta ya no tuve tiempo de reaccionar y el policía cerró una gruesa puerta blindada tras de mí. De nada sirvieron mis gritos como tampoco sirve, ahora, aporrear con todas mis fuerzas la maldita puerta. Pensé que se trataba de una paranoia mía y que nada de eso estaba sucediendo. Recordé otras películas de paranoias y esquizofrenias, como Una mente maravillosa o Sutter island. Quizás yo también me estaba volviendo loco? En cualquier caso, como mínimo en mi cabeza, pasaron varios días sin que nadie viniera a por mí a darme explicaciones de ningún tipo. Ni siquiera me traían agua para beber. Tuve la certeza de que moriría de sed en esa celda, rodeado por mis propios excrementos. No dude más. Aún no se cómo alcancé hasta el tubo fluorescente y lo libré de su soporte. La habitación quedó completamente a oscuras. Me tragué mis propios miedos y rompiendo el vidrio seccioné las venas de mi muñeca con varios certeros cortes. Me hubiera gustado haber estado metido en una bañera con agua caliente pero no podía escoger. Morir desangrado está siendo lo suficientemente lento para darme tiempo a escribiros mi historia. Estoy untando mi dedo índice derecho sobre la hemorragia de mi muñeca izquierda. Voy a dejar constancia de mi desgracia en esta pared. Disculpar mi mala caligrafía y que los párrafos puedan no quedarme bien alineados. Me siento desfallecer y estoy escribiendo a oscuras.
En un bolsillo de mi pantalón encontrareis mi documentación. Si alguien llega a leer esto, díganles a mis padres que los quise más que a nadie en el mundo.
Lentamente me fui despertando y tomé conciencia de mi situación real. Estaba en una habitación de hospital. Unas correas alrededor de brazos y piernas me tenían inmovilizado en la cama. Escuché los pasos de dos personas acercarse hacia mí habitación. Antes de abrir la puerta, un doctor le dijo al otro:
Creo que nos precipitamos retirándole la medicación.


Fotografía: Cuadro de Ana Aranda http://meseon.net/user/anaranda/artwork

Nota del autor: Este cuento no me convence :-S  

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