La tapa del váter

Confusión fatal III

(Capítulo 3 de 4)
José Luis quiso evitar que un arrebato de compasión truncara su plan y derribo la silla de una patada. Contemplo durante un rato, que se le hizo eterno, el pataleo al aire de Manolo. Finalmente, cuando las piernas de Manolo dejaron de agitarse, José Luis respiro aliviado.
Sin prisa, José Luis se desnudó y vistió con la ropa de su hermano gemelo. Dejó la suya junto al cuerpo del ahorcado. Documentación incluida. Salió del almacén dejando los focos encendidos. Subió al coche y comprobó llevar en los bolsillos del traje, la cartera, las llaves y el móvil de su hermano. Desde este mismo momento cambiaba de identidad, él era Manolo Mendoza, abogado y funcionario de la administración autonómica.
José Luis, incapaz de adaptarse a la vida fuera de la cárcel, había decidido suicidarse en esa nave abandonada. Dudaba mucho que alguien se pusiera a investigar el suicidio de un desgraciado agresor sexual.
Serian las cinco de la madrugada cuando llegó a su nueva casa. Entró tranquilamente con el mando del parking que encontró en la guantera. No necesito utilizar las llaves de la casa. Se sintió como un ladrón. No conocía la distribución de la casa. No sabía dónde estaba nada pero no le costó situarse. Hizo una visita de reconocimiento. No había olvidado coger la bolsa de deporte del maletero y dejó su contenido junto a la lavadora, con otra ropa sucia que vio allí. Entró en la habitación de matrimonio. La mujer de Manolo dormía. La cama era grande. Se desvistió y se puso el pijama que encontró debajo de la almohada. Estaba nervioso por lo que acababa de hacer. Tampoco estaba acostumbrado a dormir con otra persona que respiraba y se movía. No logró pegar ojo y poco después sonó un desagradable despertador.
La mujer de Manolo se despertó antes que él. Escuchó cómo se dirigía a la cocina y se preparaba un café. Luego se fue a despertar a los niños. José Luis decidió salir de la cama. No sabía que se suponía que debía hacer. Qué costumbres debe tener esta familia?, pensó. Tendría que preparar el desayuno para todos? Vestir a los niños? Se quedó disimulando y esperándolas venir, en el baño. Hubo suerte, parecía que en casa las cosas funcionaban perfectamente sin su intervención. Se duchó. Se vistió con el mismo traje que llevaba el día anterior, otra camisa y otra ropa interior. Cuando hizo su primera aparición, los niños terminaban de desayunar unas galletas con leche en la mesa de la cocina, apremiados por la mujer. Pensó que estos eran tan idénticos como su hermano y él. Al menos a ellos, de momento, no los había separado nadie.
-Buenos días
-Buenos días le respondieron
No parecía que hubieran detectado ninguna diferencia.
La mujer puso el abrigo a los niños. Le despidieron con un beso. Ella era la encargada de llevarlos al colegio, a solo diez minutos andando. Eran las 8.20h. Manolo entraba a las 9.00h al trabajo. Tenía media hora de trayecto en coche. Tras haberlos seguido un par de semanas, estas cosas las dominaba.
Su primer día en el trabajo no fue tan complicado como había imaginado. Lo más difícil fue encontrar su propio despacho. Las indicaciones para los visitantes le ayudaron. Luego vio el letrero con el mismo cargo que aparecía en sus tarjetas de visita. Se sentó delante del PC de Manolo. Estaba encendido y afortunadamente no le pidió ninguna contraseña. Miró su agenda del día.
Empezó con una reunión interna con gente del Área de Comunicación. Se limitó a escuchar lo que decían sus compañeros, tomado notas y asintiendo con la cabeza. Se sorprendió de lo fácil que resultaba aquello. Parecía mentira que alguien se pudiera ganar la vida hablando de esas sandeces. No hacía falta saber nada para ese trabajo? Debatieron una hora sobre el orden de las frases en un tríptico informativo del Departamento. Si alguien notó que Manolo se comportaba de manera extraña, no lo demostró. Le pareció observar que la gente era muy prudente en su relación con él. Era evidente que Manolo no era un tipo simpático y que más bien debía infundir miedo a sus subordinados. Él procuraría ser más simpático y establecer mejores relaciones con sus compañeros. Así compensaría la falta de información y conocimientos en ciertos temas. Ser funcionario tiene estás ventajas. No van a despedirme, como mucho me van a cambiar de sitio, pensó.
Tampoco le pareció que le sería difícil adaptarse a la vida en su nueva familia. Ayudaba a su mujer en la cocina, hacia las camas y continuamente estaba atento a las necesidades de los niños. Le pareció que esto a ella la tenía desconcertada. Les ofreció pasar el fin de semana en el campo. Una llamada al banco, con la excusa de haber perdido la cartera, le permitió poder disponer de los códigos de las tarjetas asociadas a las cuentas de Manolo. Sus nuevas cuentas, en definitiva. La mujer de Manolo parecía que se iba animando. Su carácter depresivo y triste iba dando paso a uno más jovial y alegre. Ya no cubría siempre su cara con unas grandes gafas de sol.

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