La tapa del váter

Confusión fatal IV

(Capítulo 4 de 4)
La familia parecía encantada con el nuevo carácter del padre. A José Luis le gustaba tener mujer e hijos. La estupidez de su trabajo no dejaba de sorprenderle pero lo soportaba bien y tenía un buen sueldo. Jamás hubiera podido imaginar una vida tan plácida.
Las primeras semanas no descuidó ni los partidos de pádel del miércoles. Confirmo la cita con uno de los amigos que le llamó al móvil. No jugaba peor que Manolo. En la cárcel había jugado mucho a frontón y el nivel de sus amigos era bajo. Eran unos imbéciles integrales, compañeros del partido político. No pareció que sospecharan de su repentino cambio de carácter. Disimulo su desconocimiento a la hora de recordar anécdotas. A pesar de que llevaba mucho tiempo sin tener relaciones sexuales, renunció a la visita al puticlub. No le gustaba esa gente. Que se buscaran a otro. En unas semanas tenía previsto abandonar el pádel aduciendo cualquier lesión.
En general se limitaba a hacer lo que creía que debía hacer cualquier buen padre de familia. No trató de mimetizar en ningún momento el comportamiento de Manolo que, si bien podía imaginárselo, lo desconocía casi por completo. El móvil casi siempre le indicaba el nombre de su interlocutor, se había preocupado de mantener la agenda de Manolo. Parecía que este tampoco tenía muchas relaciones sociales con lo que no le fue difícil ir salvando situaciones.
Si alguien sospecho que el nuevo Manolo era un impostor, no lo dijo. Pues probablemente no existía nadie en la tierra que no prefiriera el carácter del actual. Incluso la visita para comer en casa de su madre fue todo un éxito. La señora ya mayor, estuvo encantada de comer con su hijo. El padre de Manolo había fallecido hacia ya unos años.
La noticia del suicidio de José Luis apenas se había comentado en los medio. Unas breves reseñas en algunos periódicos, y páginas de internet, que se limitaban a describir el hallazgo del cuerpo ahorcado de un expresidiario.
Pasadas más de tres semanas de su nueva vida, una noche después de una cena regada con mucho vino, decidió probar suerte. Con la luz apagada, busco el cuerpo de su mujer. La rodeó suavemente con sus brazos, se besaron e hicieron el amor. Sin grandes aspavientos. Lo justo para llegar ambos al orgasmo sin pretender ser la envidia de los vecinos. A la noche siguiente fue ella quien le busco. No le dejó cerrar la luz. Le quitó la camisa del pijama al tiempo que lamia su torso. A José Luis le pareció que la mujer era bastante torpe en sus movimientos. Sería la falta de práctica, le gustó. Ella descendió hasta su cintura y, en un movimiento rápido, le bajo el pantalón hasta casi las rodillas. Luego, apoyando su mano en su muslo derecho, le dijo:
- Desde qué te has quitado el lunar eres mucho mejor persona?
Le cogió por sorpresa. Su cuerpo se tensó repentinamente. Percibir una leve sonrisa en el rostro de la mujer, le tranquilizó.
-Te agradezco que te deshicieras de Manolo. Yo nunca me atreví. Me maltrataba. Mi vida era un infierno con él.
-Manolo era un violador y por su culpa me he pasado media vida encerrado
-Un violador no lo sé, pero un hijo de puta te aseguro que si lo era.
-Desde cuándo sabes que yo no soy Manolo? preguntó José Luis.
Desde el primer día que llegaste y vi que habías dejado la ropa sucia de deporte en su sitio. Cuando vi que me mirabas de una manera que Manolo no había utilizado nunca. Y, además, tú tomas café. Imaginé que alguien, apiadándose de mí, me había mandado un Manolo mejor. Si hubieras tenido la planta de Brad Pitt todavía me hubiera gustado más el cambio, dijo con una sonrisa. No te preocupes. Si no denuncie a Manolo, no voy a denunciarte a ti.
-A los niños también les gustas mucho más tú. Algunos conocidos me han preguntado que si te has dado un golpe en la cabeza. Que no recuerdas la mitad de las cosas pero que has ganado en inteligencia y, sobretodo, que estás infinitamente más simpático y agradable.
No volvieron a hablar del tema. Su nueva mujer le ayudó con las cosas que debería saber o recordar. Fueron una familia feliz durante tres buenos meses, hasta el día en que dieron la noticia de la detención de un agresor sexual en el norte del País. Al parecer lo habían capturado infraganti en el momento de su último ataque. El periodista hizo hincapié en el extraordinario parecido físico del agresor con otro delincuente sexual, hallado ahorcado unos meses atrás. Existía la hipótesis de que el primer condenado fuera inocente.
José Luis, atónito, miraba al personaje idéntico a él que salía en la pantalla.
-Cuántos putos clones tengo? Me equivoque de persona. Mate a quien no debía.
-No te culpabilices. Manolo era muy mala persona Le dijo su mujer, ahora de pie en el comedor.
- No quería matar a una mala persona. Solo pretendía vengar mi desgracia.
José Luis salió de casa, en coche, con la intención de saltar por el primer precipicio que encontrara. No tardó en pararle la policía por exceso de velocidad. El agente que se acercó a él para solicitarle la documentación era su vivo retrato
ME CAGO EN LA PUTA ESTANDARIZACIÓN! Gritó en la cara del policía.

Comentarios